MIGUEL Y SARA

No era la primera vez que esta pareja pasaba por el altar. Ya lo hicieron muchos años antes y en esta ocasión querían renovar sus votos en una ceremonia íntima en el jardín de su casa. Eligieron a los familiares y amigos más cercanos para acompañarles en ese día y quisieron que cada uno de ellos se sintiera verdaderamente especial. Por eso, junto a la invitación, enviaron unas semillas de su flor favorita para que el día de la boda cada invitado plantara un girasol en el jardín y así quedara para siempre un recuerdo de ese momento tan especial y romántico.